Ahora

En las colinas en que la libertad
es el amparo de la luz
que atraviesa sombras 
agazapadas en la búsqueda,
allí donde todo acontecer
es sencillez profunda, 
paciente el esfuerzo y labor,
concentrado espíritu en su vida…,
allí,  el hallazgo sorprende
por la gracia de una virtud que,
como huésped feliz
cargado de regalos inefables, se presenta.
Allí donde el tiempo
no se mide por minutos ni por horas,
pues todo sigue diversas líneas, 
atajos, 
novedosas formas orgánicas
que vibran y estremecen
las montañas,
curvaturas insólitas
que llevan destellos 
de risas y gratitudes múltiples
en niveles que jamás supe que existieran,
allí habita el corazón, 
allí palpita en su perfecto ritmo y alegría.


Isabel, 19-01-14

Cuando la vida…

Cuando la luz se apaga
y el tiempo es fuego y beso,
en ese instante en que los labios beben
de la incansable copa de lo íntimo…

Cuando la luz descansa
sabiéndose al abrigo de la noche,
dilatándose en ella
entre los pliegues que la belleza crea
para su regocijo…

Cuando la vida nace
y se renueva el mito
y triunfa en la nueva forma
y en los latidos rítmicos
de su primera voz…

Cuando me miras
y me recreas nueva
y yo te miro…,
el sonido y el silencio 
son fe de jardín y paraíso;
la eternidad, oscuridad y luz.


20-10-2013

Vivir contigo

Entre tus brazos, 
las horas permanecen eternas, 
intactas a su desgaste 
y volátil existencia.
Entre tus labios, 
los besos crean presencias y fulgores, 
fusiones profundas, renovadas.
Entre tus manos, 
la belleza se muestra
siempre reciente y gozosa.
Entre tu ser, 
la vida brota 
como inagotable fuente 
que fluye, irradia 
y embellece cuanto toca.
Vivir contigo es el milagro 
de sentir esa dulzura intensa
de una vida siempre creciente
conciencia ilimitada:
sentir las horas y su paso 
entre tus manos moldeadas, 
beber la dulzura silenciosa de tu voz 
entre los lirios, 
embriagarme de los néctares preciosos 
de tus ecos 
en los sonidos armoniosos 
de acordes y brisas delicadas,
acariciar tus ojos 
mientras miras tu alrededor,
viajar por infinitos paisajes 
en vuelos altos 
y apacibles conciertos 
de silencio y palabra.

10-09-2012


Camino de mar


El mar habla y canta. Siempre lo escucho mientras camino. Observo sus ondas, su danza rítmica, adelante y atrás, su estallido en risas: esa energía liberada que se dispersa, retrae y vuelve hacia su interior, como buscando un silencio interno, para volver a crearse una acumulación y onda y continuar su viaje hacia un nuevo estallido después.

Camino a buen ritmo, yo también avanzo y me muevo; a veces, parece que adelante, que progrese en algún aspecto, otras parece que algo se rompe en mí y sale fuera extendiendo su ruptura hacia las formas con las que me constituyo, y las destruye, las rompe, para después iniciar un nuevo periplo hacia dentro, hacia el silencio y de nuevo comienza a formar un nuevo ser, una creación, parecida y diferente, como las olas: todas de agua y sedimentos, todas de energía que se acumula y libera y vuelve a formarse. 

Observo y pienso, reflexiono sobre mí, sobre la vida, sobre todos y cada uno de los personajes que adoptamos, que simulamos ser… todos parecemos semejantes.


El crepúsculo vuelve al mar –a través de sus tonos y de sus líneas– más carnal y físico, más mar y menos cielo. Durante el crepúsculo, el mar se acerca a su reflejo más terrestre y material, más cercano a su corporeidad.

El mar de la mañana y mediodía se ven como un sueño del cielo. Muchos días, la misma bruma lo transforma en suspiro, en exhalación. Los límites desdibujados, el color tan azul y semejante a su génesis de cromatismo… 

Cuando es de noche, el mar se oye, se intuye su viaje hacia el misterio; lo abismal se aproxima y nos limita con su oscuridad. Cielo y mar fundidos, sin fronteras a nuestros ojos. Sonido en el que el misterio y lo inconsciente adquieren forma, y mientras caminamos, nos sorprenden sus ondulados destellos blancos. Lo demás es silencio. Sabemos que está allí, como la misma noche y su cielo, lleno de sentido de infinitud y de incertidumbre…

A veces, las palabras nos alejan y, sin embargo, deberían acercarnos a nosotros mismos y a los demás, pero algo sucede y se abre una sima y algo se rasga por dentro…

Isabel, 29-09-13