Anochecía…

Anochecía… 
exudaba el mar en el regazo del aire
su perfume blanco.
Se aproximaba la hora
en la que el cielo contagia su silencio
a nuestro mundo,
que se envolvía en niebla;
ascendían suspiros del mar
al cielo, íntimo y callado…

Te recordaba mi piel desde su tacto,
te llamaban mis ojos y mi voz,
te acompañaban mis pasos
por los espacios que sentía
iluminados de alegría
al sabernos amados.  

Caminaba…

Rítmicos latidos trazaban
sus onduladas olas,
rizos blancos y silencios, 
como pétalos de espuma y misterio
…se fundía la tarde en noche.

Caminábamos…

Sonreían mis ojos entre las sombras
que cielo y mar tendían para todos.

Isabel, 26-4-15

Al amor del silencio

En mis noches, 
te hallas en mis ojos,
llegas en silencio por estrechas sendas
que alcanzan mis sueños:
se acallan las voces de penas antiguas,
completos tu entrega y tu calidez,
el latido…
el abrazo estrecho de la oscuridad.
Nuevas líneas guían
por sonidos íntimos:
sueño que sonríes,
que conmigo admiras
paisajes y bosques 
que el aire dibuja,
como si en su sueño 
inspirara prodigiosos verdes 
que gozan su color y formas, 
su verdad y virtud 
en su propio sueño…
Sueño que en el sueño
nuestras manos se hablan, 
cantan y se funden 
al amor del sueño,
aunque estén a solas,
aunque estén muy lejos...


Isabel, 25-2-15


Bolero compuesto por JM Gutiérrez-Segovia

Vivo mi amor

Vivo mi amor entre mis pasos, 
en los instantes y recorridos que ellos trazan,
y entre ellos, en el vacío…, 
en el dibujo que parece inexistente:
potencia eterna latiendo inacabable
en el no tiempo,
en la voz y en el espacio, 
en el sonido, en el silencio, 
en el todo que abarca lo que no veo y veo,
así lo vivo y ahí te siento, 
en mi amor, 
formándome contigo en él, 
creándome cada día 
nueva, ilusionada y distinta,
creciendo entre las formas
y más allá…
Mi amor, más próximo 
a lo que sin nombre o con él me vive 
y me convierte en sí y me completa
más cerca de mí misma, 
y sé que no siempre
resulta fácil entender  lo que comprendo a medias,
lo que resulta inefable a mi palabra;
pero sé que me entiendes, 
sabes de esa génesis creadora de lo inasible,
de lo que siempre vive,
de lo que te es propio más allá de lo explícito,
de esa transparencia que brilla dentro de tu verdad,
de la belleza antes y después de ella,
de la profunda invisibilidad que refulge
incluso cuando, a solas,
evocamos la imagen del amor que nos guía.


Isabel, 22-06-15

Generosa vida

Escucho mis pasos por el tejido volátil de este día. La luz se viste de fiesta de sonidos, aromas y arco-iris de flores y formas perfectas de diversas tonalidades de verde por doquier. Chispas de luz azul y dorada manifiestan su verdad y origen,  como si el cielo hubiera llovido creadoras notas sobre la tierra revistiéndola de átomos de estrellas y milagros de segura existencia.
Todo bulle en su creadora expresión y dinamismo: liban y remolonean los insectos en el cáliz de las flores abiertas, las mariposas nos recuerdan siempre la magia de la belleza inesperada y manifiesta, el aroma de las hierbas, de los pinos que se yerguen con sus sombreros gigantes y generosos para proteger la tierra y, jugando con la luz y la brisa, orean la huella del sol que penetra y se adhiere. Las amapolas tiñen con su brillantez el camino de un bosque próximo y amable junto a las espigas que conocemos como amigas siempre próximas. Todo mi alrededor canta a su modo la existencia, también el mar a lo lejos penetra su ritmo y su cantar en el aire de este sábado. Sé de sus espejos que brillan refulgiendo en la mañana como soles cambiantes en su miríada de guiños, risas y respuestas a su fuente. 
Me pregunto cómo, si la vida está tan bien pergeñada, tan lograda, profunda, sencilla y bella, cómo– me pregunto– no caminamos por ella con esa transparencia que también nosotros poseemos, agradeciéndola en cada instante, en cada aliento que el aire nos presta.

Isabel, 16-5-15