Así te canto...

Te canto besos desde la idea,
te envío besos desde mis labios,
singular su camino para llegar a ti,
como cielo y mar en su infinito diálogo.
Fundidos besos 
que alienten tu transitar 
por los espacios íntimos.

Como cielo y mar crean
belleza y horizonte de libertad en los ojos,
como cielo y mar unen 
su voz y su silencio
en colores y formas de cambiantes reflejos,
como cielo y mar muestran 
su intimidad sin tiempo en la verdad profunda, 
manifestando en sí 
que sabemos 
sin saber que sabemos...

así te canto, así te escribo.


Isabel, 3-9-16

Voces en tus ojos

Los pasos, latidos del alma,
suspiros del aire creando caminos,
cambiantes colores de veloz dibujo
velan el misterio: la esencia que canta
desde el gran silencio.

Tus pasos: profundos latidos 
que crean sus ritmos,
ciclos que dibujan delicadas formas 
en su dinamismo de luz y silencios.
Silencio que crea en paciente espera
cantos que la vida exhala en tus labios
y en sus viejas notas escriben tus manos
guiando palabras por sus hondos valles
hacia crestas-cima que buscan su flor 
en un nuevo valle que hallará el silencio.

Onduladas notas, 
ojos que recrean mares en sus horas
que inhalan y exhalan brisas en su luz, 
silencio en sus risas.
Voces que en tus ojos habitan su canto,
ritmos y memorias 
que en silencio viven canciones no escritas.


Isabel, 19-8-16

Escuchando…

Escucho tus palabras de silencio 
mientras la oscura noche
descansa en el seno de sí misma,
apoyando en silencio al silencio,
recogiendo la tierra  en su regazo
las confidencias silenciadas.

Escucho al silencio en tus palabras,
oigo tu voz y timbre,
y sé de ti, de tu alma limpia 
que sobre el agua eleva
su mirada y esperanza,
sé del silencio 
atravesando tus palabras…

Como si fueran caminos,
las estelas sueñan 
trazar imaginarias rutas
hacia el sur de una línea imaginada.
....
Lava la lluvia vidrios 
con su rostro más húmedo,
a la noche inquieta: 
luces y estruendos alternan su presencia
ahogando silencio y voz 
desde algún misterioso lugar.


Isabel, 12-3-16

Un cuaderno y una tarde

Todo lo que tengo es un cuaderno y una tarde: imágenes de un rostro, los ojos que me miran mientras escucho y hablo; me miran para ver el fondo que los mira y me muestran su fondo, sin querer, sin saber lo que me muestran.
Sé que hay algo oculto y envuelto por palabras que descubro ahora: sus ojos me lo cuentan. Sé que se lo expreso de alguna forma también con mis ojos, porque el diálogo se produce siempre entre los ojos, a pesar de los disimulos y los desvíos de mirada, incluso más en esas ocasiones; pues los ojos no podemos manipularlos, afortunadamente; pero sí deseamos huir de lo que saben y descubren algunas veces.
Son testigos incómodos que nos sacuden de las mentiras que nos contamos todos.
Muchas veces vemos más allá de las palabras, pero eso que vemos nos perturba tanto, nos aterra y rompe los esquemas de lo que pudo ser y no fue, de lo que debería ser o desearíamos que fuera; tememos tanto hallar aquello que llamamos verdad y nos causa tal pánico, que nos mentimos y dejamos de pensar, porque ¿cómo podríamos sostener nuestra vida si aceptáramos lo que sabemos e intentamos olvidar o fingir que lo ignoramos?
Preferimos tranquilizar un poco nuestra tribulación aferrándonos a la locura de "ocurrencias de otros o nuestras", pero "soto voce"sabemos, o sin voz sabemos…, sin embargo, nos administramos un paliativo de sucedáneo de verdad para considerar lo bien que estamos o la suerte que tenemos de ser y vivir como somos y vivimos.
Vivir en la superficie, me pregunto si eso es una vida o una pérdida de la vida, pero así somos los humanos: una especie que evoluciona muy lentamente como tal y que puede evolucionar o involucionar individualmente.
La libertad siempre  nos ofrece la opción y el trabajo consiguiente.
Nos gusta ver casos de evolución evidente. Diría que nos llena de alegría y esperanza; pero cuando nos toca tomar las medidas para llevar a cabo esa tarea en nuestra vida, entonces la heroicidad que hemos admirado en otros…
Quizá por eso la evolución es tan lenta.

Isabel, 13-3-16